El Fuego apareció en mi vida como aparecen las cosas importantes: sin avisar y con un montón de óxido por debajo.
En plena pandemia, y recién comprado el SLK55, a mi padre le dio por mirar Wallapop en busca de Fuegos para quitarse la espinita clavada de tener en el garaje el coche de su adolescencia.
Y así fue... Un día sin previo aviso nos dijo a mi amigo Manu y a mí que nos íbamos a Gijón a pegar un ojo a uno que había encontrado, y que si nos cuadraba nos lo llevábamos, y eso acabamos haciendo.
El coche era relativamente barato para los precios entre los que oscilaban en esos años, pero claro, ese precio barato llevaba consigo un mal estado general del coche. Muy bien de motor y con la chapa en bastante buen estado, pero tanto los interiores, como la electricidad y demás cosillas, dan para hacer un artículo entero sobre cosas que no se deben hacer.
¡Menos mal que sus anteriores dueños eran mecánicos!
Poco a poco fuimos saneando cosillas de la electricidad y dejándolo, al menos, utilizable en el día a día. Pero un inesperado incendio en nuestra casa del pueblo nos truncó todos los planes de seguir con la restauración del coche (al menos en ese corto plazo).
Pasados ya unos años y en 2025, con la casa reconstruida, algo más de tiempo y muchas ganas de hacer bien las cosas, nos lanzamos, y mandamos el coche a hacer chapa y pintura, lo pintamos en un British Racing Green de la paleta de colores de Porsche (21D), saneamos muchos óxidos y reparamos el portón trasero (cúpula de cristal).
Le hemos puesto unas llantas estilo BBS RS que le sientan como anillo al dedo y estamos pendientes de que nos lleguen los asientos Recaro LX para empezar a sanear todo el interior, sin olvidarnos de que probablemente tengamos que recablear todo el coche debido al estado de la instalación eléctrica, pero son cosillas que iremos viendo y pensando en un futuro.
Muchas tareas en la lista y todo el verano por delante. No tenemos prisa, aunque quién conozca bien el modelo, sabe que este coche es la excusa perfecta para no tener prisa.