Hace tiempo, con las cosas yendo bastante bien en la familia, y una Renault Scénic como coche de diario (y de todo) de mis padres pensando en decir adiós, a mi padre se le pasó por la cabeza la idea de comprarnos un Mercedes.
La idea inicial, y tras haber tenido alguna que otra aspereza cuando compramos mi Clio IV, era comprar un Mercedes-Benz CLA 180 de gasolina, rojo, manual y con paquete AMG.
Como yo no pude configurar mi Clio ya que mis padres me dieron una sorpresa agilizándome los trámites sin que me diera cuenta para poder dármelo en navidades, este tenía que ser como yo quisiera.
Sin embargo, la vida acabó dándome un tortazo, sólo que esta vez fue para bien.
El día que fueron a encargar el CLA que yo quería volvieron con la noticia de que, el coche no tardaba 3 meses, si no una semana, y que en vez de un CLA 180 gasolina, habían cogido un C220d diésel. Todo lo contrario a lo que yo quería.
Obviamente me enfadé con ellos("¿Es que en esta casa no voy a poder configurar un puto coche?"), pero el enfado me duró poco.
Mercedes empieza a ser Mercedes a partir del Clase C, pasábamos de la tracción delantera a la trasera, y del motor de acceso al ya conocido 220 OM 651. El interior no tenía nada que ver uno con otro, este era más coche, y bueno, aunque el color fuera más de señor, el paquete AMG con ese Graphite Grey es otro rollo.
Aún siendo el coche de mis padres, yo soy el que más lo usa, y con ello me encargo de él, y a parte, se lo he tuneado un poquillo. Parrilla de doble lama del C63 AMG y difusor trasero con 4 colas de escape (que en realidad son embellecedores), a la cuál me tocó hacer alguna adaptación para que encajara... No os imagináis la cara que puso mi padre cuando me vio coger la radial.