El SLK 55 AMG de la generación R172 es uno de los coches halo de Mercedes, muy desconocido por la mayoría de la gente, relativamente raro, y que ha pocos pósters de habitación ha cubiertoa lo largo del mundo.
Tenía la difícil tarea de sustituir al excelente, soberbio y R171, un roadster completamente sin sentido, con esas líneas de diseño que evocan al mítico Mercedes Mclaren SLR, y que mientras el primero sí que penetró en la memoria de la gente, este último pasó sin pena ni gloria. Sin embargo, que no haya sido tan recordado no significa que sea malo, en absoluto.
Estamos hablando de un roadster compacto con un enorme motor V8 atmosférico de 5.5 litros (código interno M152) situado en la parte delantera del coche con nada menos que 420 caballos.
Un completo despropósito en un coche de su talla, cuya única función es sacarte una sonrisa (Y vaya si las saca). Y, el último Mercedes-AMG con motor atmosférico.
Podría extenderme hablando de la ficha técnica del coche, pero internet está lleno de información y aquí voy a hablar específicamente del mío.
En plena pandemia por COVID-19, tras una ruptura en la cuál lo pasé bastante mal, y habiéndome olvidado de que tenía mi anterior SLK 250 R171 anunciado a la venta, vino un soplo de aire fresco.
En un principio, con el R171, mi idea era cambiarle el kit de carrocería al AMG, pintarlo y dejarlo en condiciones, sin embargo, echando números, y viendo lo que costaban los 55 R171 por esos tiempos (23.000-28.000 euros), llegué a la conclusión de que no tenía sentido gastarme dinero en hacer que mi coche pareciera un 55, cuando haciendo un poco más de esfuerzo podía tener un SLK 55 de verdad. Y así fue, anuncié el coche y tras soportar a bastantes pelamanillas y mirones queriendo comprar un coche que no se podían permitir, me olvidé del anuncio y seguí mi vida.
En verano de 2020, en pandemia, con una depresión de caballo y sin acordarme de que el coche estaba anunciado, me llamó un señor que quería ver el coche, que había tenido varios AMGs, actualmente tenía un C36 W202, y quería darse el capricho del roadster.
Y bueno, como siempre ocurre en esta familia, y teniendo la venta prácticamente asegurada, mi madre dejó caer que vender el coche para comprarme el mismo con un motor más grande no era la mejor de las ideas, que iba a volver a tener un coche viejo, y que ojease un coche más moderno... Y dándole internamente la razón en mi cabeza me puse a mirar los 55 R172 en Alemania, ya que no había ninguna unidad a la venta en España.
Dos semanas después el coche estaba en un camión con destino a mi casa.
Este coche me ha dado muchas cosas, me animó a juntarme con gente que comparte mi pasión gracias a la aplicación Roadstr, me curó poco la depresión y me hizo conocer a muy buenos amigos por el camino.
Y a día de hoy, ya no es ni un resquicio de lo que era cuando lo compré.
Tras tres años completamente de serie (pero sin dejar de mirar cositas en internet), me lancé a comprar unos aletines de CSR Automotive y a ensanchar el coche 6 centímetros.
Los aletines le quedan estupendamente, respetan las líneas del coche y aunque el ensanche es sutil, es una barbaridad lo que cambia con ellos puestos. Sin embargo, al ser unos aletines de fibra que iban pegados sobre la aleta original, las terminaciones inferiores no quedaban del todo bien, y yo que soy demasiado friki con esos detalles, no dejaba de pensar en cómo ocultar esos detalles sin tener que hacer modificaciones al coche que no se pudieran revertir.
Un año después de instalarle los aletines, fuimos a Nürburgring, y aunque en condiciones normales no me suponía un problema que el coche rozase la aleta, en el Infierno Verde fui incapaz de conducir como quería ya que al haber tanto desnivel, el coche no paraba de rozar las aletas... Eso y un pequeño percance con un par de setos en el aparcamiento del Pistenklause hicieron el clic en mi cabeza que llevaría al SLK al siguiente nivel.
Había que hacer un widebody en condiciones... Y bueno, me lié la manta a la cabeza y el coche entró en el taller.
Teniendo ya los aletines instalados, había que integrarlos con las aletas originales, y cortar la aleta por dentro para que dejara de rozar. Dicho y hecho, el coche ya estaba listo para asumir desniveles sin quejarse.
Ya que habíamos cortado, era hora de integrar las piezas de los aletines que iban sobre los paragolpes, y en un ataque de creatividad, empecé a hacer bocetos.
Compré unas salidas de aire de los paragolpes de un C63 W204, las integramos en el paragolpes delantero, compré un splitter delantero de CSR Automotive, lo instalamos también.
Los faldones laterales tenían que lucir perfectamente integrados con el resto de piezas de aletines, así que se integraron ambas piezas, y a mayores compré los extensores de los faldones de Maxton Design.
Y en el paragolpes trasero, quería exactamente el mismo estilo que en un C63 Black Series, así que además de integrar los aletines, se hizo con fibra y espuma de poliuretano sobre el paragolpes original unos ensanches con salidas de aire (falsas) que emulasen al BS, a mayores se instalaron los extensores de Maxton.
Y todo esto no podía estar completo sin unas llantas nuevas. Decidí subir una pulgada y escoger un modelo específico basado en las llantas del AMG GT 2025 (C192).
Con todo esto, y con la mayor parte del coche terminado, el coche ha vuelto a entrar en el taller para modificar el paragolpes trasero y hacer que las líneas sean más acorde con el resultado final que yo quiero.
¿Lo tendremos pronto? No lo sabemos aún, pero lo que está claro es que este va a ser un coche único en el mundo.
Para vosotros, petrolheads.